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ASPECTOS BÁSICOS
Obtención de la ecoetiqueta

Para poder obtener la etiqueta ecológica para el calzado se deben cumplir unos determinados criterios ecológicos, que han sido establecidos por el Comité de la Etiqueta Ecológica de la Unión Europea (CEEUE), en colaboración con la Comisión Europea. El CEEUE está formado por los Organismos Competentes de los Países Miembros y por el Foro de Consulta, que está integrado por profesionales de todas las partes interesadas (Estados miembros, ONG’s de medio ambiente, asociaciones de consumidores y empresarios, sindicatos, PYME’s y distribuidores). Los criterios ecológicos se establecen teniendo en cuenta los impactos ambientales más significativos a lo largo del ciclo de vida del calzado, tales como la liberación de sustancias peligrosas, el consumo de recursos y energía, generación de residuos, etcétera. Estos criterios también tienen en cuenta parámetros que contribuyen a la durabilidad del calzado de cara a garantizar la calidad del mismo.

Para verificar el cumplimiento de los criterios ecológicos, el calzado debe someterse a una serie de ensayos, según diferentes métodos de prueba normalizados, que deben ser realizados por un laboratorio de ensayos.

El fabricante o importador del calzado interesado en obtener la ecoetiqueta debe contactar con el Organismo Competente correspondiente para realizar su solicitud. Para ello, el solicitante deberá aportar el impreso de solicitud, el cual irá acompañado de la documentación adicional necesaria que permita verificar el cumplimiento de los criterios establecidos, como por ejemplo los resultados de las pruebas realizadas en los laboratorios de ensayos, las declaraciones de conformidad de los proveedores, etc).

La solicitud será evaluada por el Organismo Competente correspondiente, y si se cumplen los criterios ecológicos, se procede a la firma de un contrato que le autorizará a utilizar la etiqueta ecológica europea.

Los criterios que rigen la concesión de la ecoetiqueta europea tienen una validez de 3-5 años. Dichos criterios son revisados antes de su expiración, pudiendo introducirse cambios siempre que se considere oportuno. Cuando se produce un cambio en los criterios, normalmente se establece un período de doce meses para que los productos adopten estos nuevos requisitos.